Electroterapia en fisioterapia
Seguro que más de una vez has oído hablar de la electroterapia pero, ¿sabes realmente qué es y cuándo se debe utilizar en un tratamiento de fisioterapia? En este artículo te contamos todo lo que debes saber de ella.
¿Qué es la electroterapia y cómo funciona?
Cuando hablamos de electroterapia en fisioterapia nos referimos al uso controlado de corrientes eléctricas con fines terapéuticos. Esas corrientes se aplican sobre la piel utilizando un equipo de electroterapia, formado por un generador y distintos electrodos o accesorios dependiendo de la zona a tratar y el objetivo del tratamiento.
Dicho de forma sencilla:
- Modula la señal de dolor que llega al sistema nervioso.
- Activa o “despierta” la musculatura cuando está inhibida o debilitada.
- Mejora el riego sanguíneo y la regeneración de los tejidos dañados.
Según el tipo de corriente la programación que elijamos, la electroterapia puede centrarse más en un efecto analgésico (como el famoso TENS), más en la contracción muscular (como la EMS o las corrientes rusas) o en efectos térmicos profundos, como en la diatermia o la radiofrecuencia.
Los aparatos de electroterapia nos permiten ajustar algunos parámetros como la intensidad, frecuencia, tiempo de subida o tipo de onda. La opción de personalizar el tratamiento explica buena parte de los beneficios de la electroterapia en fisioterapia: ya no se aplica un programa genérico, sino uno adaptado a cada lesión, deporte y momento de la recuperación.
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Beneficios de la electroterapia
Los beneficios de la electroterapia y, en concreto, de la electroterapia en fisioterapia deportiva, dependen del tipo de corriente que se utilice, pero en general:
- Alivio del dolor (electroterapia analgésica y antiinflamatoria): la electroterapia bloquea las señales de dolor enviadas al cerebro y estimula la liberación de endorfinas, los analgésicos naturales del cuerpo.
- Reducción de inflamación: estimula la circulación sanguínea y mejora la regeneración de los tejidos, lo que contribuye a disminuir la inflamación.
- Fortalecimiento muscular: ideal para recuperar fuerza en músculos debilitados o atrofiados, y para aumentar la resistencia muscular. Las corrientes musculares son muy útiles en este tipo de tratamientos.
- Recuperación de lesiones: estimula la regeneración celular, acelera la recuperación de lesiones musculares y articulares, favoreciendo la reparación de los tejidos dañados.
- Relajación muscular: alivia la tensión muscular, reduce espasmos y contracturas, mejorando la movilidad general.
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Tipos de corrientes en electroterapia
La electroterapia se clasifica según la frecuencia de las corrientes utilizadas y el objetivo terapéutico. Se utiliza en fisioterapia, rehabilitación y medicina deportiva para mejorar la función muscular, aliviar el dolor y acelerar la recuperación. Es por ello que conocer los tipos de electroterapia es primordial para poder aplicar el tratamiento adecuado según el caso.
- Electroterapia de baja frecuencia (<1000 Hz)
- TENS (Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea): este tipo de electroterapia bloquea las señales de dolor enviadas al cerebro. Se utiliza en tratamientos de dolor crónico, como la artritis, ciática y lesiones musculares.
- EMS (Estimulación muscular eléctrica): utilizada para estimular las contracciones musculares, ideal para la rehabilitación y fortalecimiento de músculos debilitados o atrofiados.
- Corrientes rectangulares o exponenciales: ayudan a activar los músculos y mejorar la fuerza muscular, por lo es muy útil para tratar a personas con parálisis parcial.
- Electroterapia de media frecuencia (1000-10000 Hz)
- Corrientes interferenciales: ideales para aliviar dolores profundos y mejorar la circulación. Muy común en lesiones musculoesqueléticas y lumbalgias.
- Corrientes rusas: utilizadas principalmente para mejorar la fuerza y resistencia muscular. Muy efectivas en la rehabilitación de deportistas y pacientes post-lesión.
- Electroterapia de alta frecuencia (>10000 Hz)
- Ultrasonido terapéutico: utiliza ondas sonoras para reducir la inflamación y acelerar la recuperación de lesiones tendinosas y musculares.
- Diatermia o radiofrecuencia: aplica calor profundo en los tejidos para acelerar la regeneración celular y mejorar la cicatrización de los tejidos dañados.
- Láser terapéutico: utiliza luz láser para reducir la inflamación y promover la regeneración de los tejidos. Muy eficaz en lesiones musculares, tendinosas y heridas crónicas.
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Tipos de electroterapia
No existe solo un tipo de electroterapia. Estos son los más habituales en fisioterapia y rehabilitación deportiva:
Electroterapia TENS (Estimulación Nerviosa Eléctrica Transcutánea)
El TENS se basa en corrientes de baja frecuencia aplicadas mediante electrodos de superficie. Su objetivo principal es analgésico: modular la señal de dolor y reducir su intensidad percibida.
Se utiliza en lumbalgias, cervicalgias, tendinopatías, dolor postquirúrgico o artrosis, entre otros casos. Bien ajustado, no debería generar dolor, sino una sensación de cosquilleo o vibración soportable. Si el paciente lo percibe como molesto, hay que revisar parámetros y colocación de electrodos.
Electroterapia EMS (Estimulación Muscular Eléctrica)
La EMS se centra en provocar contracciones musculares controladas. Es una herramienta útil en fases en las que el paciente no puede generar suficiente fuerza por sí mismo, por ejemplo, tras una cirugía o un periodo prolongado de descarga. Se usa para:
- Evitar o reducir la atrofia muscular.
- Reforzar grupos musculares clave en la readaptación al deporte.
- Complementar el trabajo de fuerza voluntaria.
Los aparatos de electroterapia que incluyen programas EMS deben utilizarse siempre con criterio profesional, ya que la intensidad, el tiempo bajo tensión y el descanso entre contracciones marcan la diferencia.
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Interferenciales electroterapia
Las corrientes interferenciales combinan dos corrientes de media frecuencia que se cruzan en el interior de los tejidos. Esto genera un efecto de estimulación más profundo con buena tolerancia cutánea. Se utilizan sobre todo para:
- Dolor musculoesquelético de cierta profundidad.
- Lumbalgias, cervicalgias y lesiones articulares.
- Mejorar la circulación y reducir la sensación de rigidez.
Si están bien programadas se sienten como un cosquilleo más o menos intenso, pero la electroterapia no debería doler en ningún caso.
Corrientes rusas
Las corrientes rusas son corrientes de media frecuencia moduladas para producir contracciones musculares potentes y relativamente cómodas. Se utilizan mucho en fisioterapia deportiva y en programas de rendimiento para:
- Aumentar fuerza y resistencia muscular.
- Trabajar sobre grupos musculares específicos sin sobrecargar articulaciones.
- Acompañar fases avanzadas de readaptación al esfuerzo.
No sustituyen al entrenamiento de fuerza, pero sí pueden ser un buen complemento en determinados momentos.
Ultrasonido terapéutico
Aunque no es una corriente eléctrica en sentido estricto, el ultrasonido terapéutico se suele estudiar junto a la electroterapia en los programas de fisioterapia. Utiliza ondas sonoras de alta frecuencia para generar un efecto mecánico y térmico en los tejidos. Se utiliza, por ejemplo, en:
- Tendinopatías.
- Lesiones musculares.
- Cicatrices y adherencias.
Si está bien utilizado, ayuda a mejorar la extensibilidad tisular y a reducir el dolor en combinación con ejercicio y otras técnicas manuales.
Diatermia o radiofrecuencia
La diatermia o radiofrecuencia aplica energía de alta frecuencia que se transforma en calor en el interior de los tejidos. El objetivo es aumentar la temperatura local de forma controlada para:
- Mejorar el aporte de oxígeno y nutrientes.
- Acelerar procesos de reparación.
- Disminuir la sensación de rigidez y dolor.
Láser terapéutico
El láser terapéutico utiliza luz de una determinada longitud de onda para estimular procesos celulares implicados en la reparación tisular y el control del dolor. Algunos usos habituales son:
- Lesiones tendinosas y ligamentosas.
- Heridas crónicas.
- Dolor localizado de partes blandas.
Se trata de una técnica indolora; el paciente, en general, solo nota el contacto del aplicador sobre la piel.

Indicaciones y contraindicaciones de la electroterapia
Cada uno de los tipos de electroterapia anteriores tiene indicaciones específicas, pero a nivel general podemos agrupar las principales indicaciones de la electroterapia y sus contraindicaciones para tener una visión global de cuándo es una herramienta útil y cuándo no debería utilizarse.
Indicaciones de la electroterapia
A grandes rasgos, la electroterapia en fisioterapia se utiliza para:
- Dolor agudo y crónico: lumbalgias, cervicalgias, esguinces, contusiones, tendinopatías, dolor postquirúrgico o dolor de origen articular.
- Debilidad o inhibición muscular: atrofia tras inmovilización, roturas ligamentosas o tendinosas, cirugías ortopédicas, lesiones neurológicas con parálisis parcial.
- Readaptación deportiva: programas de fortalecimiento específicos con corrientes rusas o EMS, siempre combinados con trabajo activo.
- Edemas y problemas circulatorios locales: después de traumatismos o intervenciones, para favorecer el drenaje y reducir la sensación de pesadez.
- Cicatrización y regeneración tisular: en algunas lesiones de partes blandas, ciertas corrientes y equipos de electroterapia pueden ayudar a mejorar la calidad del tejido.
En cualquier caso, es el fisioterapeuta quien decide cuándo sirve la electroterapia según el caso de cada paciente, ajustando el protocolo a sus necesidades, su deporte y su contexto de salud.
Contraindicaciones de la electroterapia
Igual de importante que conocer los beneficios de la electroterapia es tener claras las contraindicaciones de la electroterapia y cuándo debemos evitarla:
- Portadores de marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados.
- Embarazo, especialmente en zona abdominal y lumbar.
- Presencia de tumores en la zona a tratar.
- Trastornos graves del ritmo cardiaco.
- Zonas con heridas abiertas, infección activa o pérdida importante de sensibilidad.
- Trombosis venosa profunda o sospecha de la misma.
- Procesos epilépticos, especialmente en la zona cervical o craneal, salvo valoración del especialista.
Es importante valorar siempre la historia clínica completa antes de colocar un solo electrodo. La técnica es útil, pero solo cuando se aplica con criterio y seguridad.
Conclusión
La electroterapia es una herramienta que, bien utilizada, suma mucho en un plan de tratamiento. Permite modular el dolor, acelerar la recuperación, trabajar la musculatura de forma muy específica y acompañar la vuelta progresiva al deporte.
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